Quizás muchás personas ya lo sepan, aunque puede suceder que otras muchas no.
Os contaré mi experiencia.
Un día cuando fui a comprar en el supermercado Carrefour de El Pinar de Las Rozas, al pagar el dependiente de caja me preguntó si yo tenía la tarjeta del Club Carrefour. Yo no la tenía y así se lo hice saber. Me dijo que si quería hacerme una, que era gratuita y que tenía ventajas, etc. Yo como tenía el día tonto, le dije que sí.
Me presentó un formulario para rellenar. Lo rellené y se lo devolví. En ese momento me dió tres tarjetas de plástico semitransparentes. Una grande y dos pequeñas.
Me fui a casa con esas tarjetas y las metí en un cajón. Me olvidé de ellas hasta que pasados muchos días me pregunté qué tenían esas tarjetas de interesante. Así que me fui a la página web de Carrefour y allí comencé a informarme. Lo que me llamó la atención fueron los descuentos de carburante para automovil. Ya había visto varias veces gasolineras de Carrefour pero pensé que eran sólo para gente “elegida”. Al parecer, yo también podría ser uno de ellos. Sólo con presentar esa tarjeta al pagar, me harían el descuento.
Llegó un día en que necesitaba irremediablemente llenar el depósito de gasolina, y me pillaba de paso la gasolinera del Carrefour de Majadahonda.
Dejé el coche al lado de un surtidor de dicha gasolinera. A primera vista, era una gasolinera como cualquier otra, aunque tenía la sensación de verla un poco desangelada, pocos empleados a la vista. Antes de llenar el coche de combustible diesel, me fijé en un cártel que había en un extremo de la pared donde estaba la cajera. Allí pude leer que el que suministraba la gasolina era Repsol. Eso me tranquilizó un poco. No quería cargarme el motor de mi coche por ahorrarme unos euros.
Ese día, el diesel estaba a 0,979 € el litro. Había también otro tipo de diesel más caro, pero no necesitaba mimar tanto al motor. Sólo necesitaba mimar mi bolsillo. Llené el depósito y me salió la broma por 42 euros. Lo que equivalía en litros a 42,9 litros.
Me dirigí a la ventanilla donde pagar. Sólo había una persona atendiendo a todos, por lo que había algo de cola. Me tocó pagar, saqué mi tarjeta de crédito y mi tarjeta del Club Carrefour y se la entregué. Le indiqué qué número de surtidor había utilizado, ella cogió mi tarjeta del Club Carrefour y la pasó por un lector de códigos de barras (en ese momento ya tenía mi descuento del 8%) y luego vi como pasaba mi tarjeta de crédito por el lector. Me pasó el recibo, lo firmé y me devolvío todas mis tarjetas. Al fnal, con el descuento, todo me había salido por 38,64 €. Me acababa de ahorrar 3,36 €. Es decir, el litro de diesel me había salido por 0,900 € /litro.
Me fui para casa tan contento. Pero antes quise pasar por otra gasolinera de otra compañía para comaprar precios. Me acerqué a una gasolinera Campsa de cerca de mi domicilio y vi que el diesel más barato estaba a 0,970 € /litro.
Llegué aún más contento a casa. Un 8% de descuento y con una tarjeta de plástico semitransparente gratuita.


