Cuando uno lleva mucho tiempo durmiendose en los laureles, no percibe que el tiempo pasa y que el mundo continua progresando alrededor de él.
Ese ha sido mi caso con el software con el que funciona mi otro blog Calma Digital.
Cuando creé ese weblog, diseñé un nuevo aspecto visual (theme para los amigos angloparlantes) que se distinguiera de los demás y que no se pareciera a nada de lo que había rondando por internet. Ese aspecto visual se creó alrededor de la versión 1.5.2 de WordPress. Tan encantado estaba con ello que cada vez que había una actualización, me daba pereza tener que adaptar cosas de él a las nuevas versiones. Así que fui dejando pasar el tiempo y las nuevas versiones de WordPress. Mientras tanto, mi blog funcionaba y cumplía las expectativas que había puesto en él.
A medida que iba requiriendo más cosas del blog, vi que muchas de las cosas que necesitaba estaban ya incluidas en las versiones más recientes de WordPress. Así que llegó un momento en que no pude dejar de mirar a otro lado y me planteé la actualización de todo el blog.
Mi primera cuestión era que probablemente debería dejar mi actual aspecto visual de lado y elegir otro o adaptar el mio a la nueva versión. Esto por ahora no era algo que me impidiera dormir por las noches. Lo que más me preocupaba era el poder conservar todo el contenido de mi blog. Cuando hablo de contenido me refiero a la base de datos con todos los artículos, categorías, enlaces, etc.
Al actualizarme de una versión de un software a otra versión superior del mismo software, pensé que no habría problemas. Pero qué equivocado estaba.
Comencé por descargarme la versión 2.6 y a leerme todos los pasos que especificaba WordPress que había que dar para tener una actualización exitosa. Realicé todo lo que había que realizar. Entré en mi panel de control de WordPress y en ese momento vi que todas las categorías de artículos y de enlaces habían desaparecido. Bueno, desaparecer no. Ahí estaban pero todos sus nombres estaban en blanco. Así que era como si tuviera categorías invsibles asignadas sin saber quién era quién. Este fue mi primer problema, y me pareció grave. Sí señor que lo era. El segundo problema que tuve fue que el tipo de juego de caracteres había variado de Latin1 a UTF-8. Oh qué alegría me entró en el cuerpo. Todas las palabras acentuadas con tildes y símbolos como comillas, signos de interrogación, etc estaban con caracteres extraños. Esto me pasa por ser correcto al escribir según la RAE.
Ahí estaba yo, actualizado pero con textos inteligibles y sin categorías visibles asignadas.
Como uno es previsor y suele hacer caso a los consejos de los desarrolladores de WordPress, previamente había hecho un backup de todo lo que tenía, incluida la base de datos SQL. Siempre podría volver al origen, es decir, a la 1.5.2, pero no, yo quería estar actualizado y así poder disfrutar de las nuevas características.
Entonces comenzó la búsqueda de soluciones a mis problemas. No había mejor lugar para buscar que los foros y los temas de soporte de WordPress.
Para el problema de las categorías desaparecidas, leyendo en los foros vi que no era un problema sólo mio, sino que muchas personas se quejaban amargamente de ello. WordPress no había avisado de ello ni tenía una solución para ello. Pero como muchas veces pasa en estos casos, los usuarios son los que dan con la solución antes que los propios desarrolladores de software. Una de esas soluciones era tocar la base de datos MySQL. Estuve leyendo las instrucciones y me pareció tan confuso, farragoso e ininteligible que terminé por desistir de ello. Otra solución era ir haciendo actualizaciones progresivas hasta llegar a la versión 2.6. Según la persona que dió la idea, era un método que no daba problemas. Había que ir pasando de la versión 1.5.2 a la 2.0, de ahí a la 2.1, después a la 2.2, 2.3, 2.5.1 y finalmente a la 2.6. Me parecióo un método un poco “campestre” pero no podía perder nada. Así lo hice y voilá, todas las categorías estaban sanas y salvas.
Un problema resuelto. Ahora me quedaba el de los juegos de caracteres.
Después de informarme en las áreas de soporte de WordPress, al parecer al comenzar la versión 2.2 se había pasado el juego de caracteres a UTF-8. En esa época, o creabas un blog de cero con la versión 2.2 o buscabas la manera de convertir tu texto existente a UTF-8. Después de buscar otro poquito, descubrí un plugin de un habitante de tierras mexicanas que hacía esto de manera automática. El plugin se llama UTF-8 Database Converter. Pero claro, había que ejecutar el plugin cuando estabas en la versión 2.2. De las versiones superiores a la 2.2 el autor del plugin no daba seguridad de que funcionara.
Como uno es a veces un poco hábil, me había leido las soluciones a ambos problemas casi al mismo tiempo. Así que durante mis actualizaciones progresivas para la solución del primer problema, cuando llegué a la versión 2.2 instalé y ejecuté el plugin reparador de caracteres. El arreglo fue casi instantaneo, en pocos segundos el texto había vuelto a la normalidad.
Ahora, ya sólo me queda estudiarme las características de la versión 2.6 de WordPress y buscar un nuevo aspecto visual al blog.

