Los Bere es un libro publicado por Alexander Eleazar (este nombre es un alias). Quien lo haya leído se habrá quedado tan sorprendido y alucinado por la historia que cuenta que seguro que no le habrá dejado indiferente. Resumiendo el libro en dos palabras: es la historia de los Bere y los Paios y su interrelación desde los confines de los tiempos.
Puede que lo que ha investigado Eleazar sea verdad, pero no creo que sea toda la verdad. En todo caso será una parte, un fragmento de la gran verdad que cada uno de nosotros explora a lo largo de su vida. Porque no creo que la verdad sea igual para todos. Estamos abocados a completar, a reconstruir un puzzle del que desconocemos cual es el objetivo, la imagen final que tenemos que recomponer pieza a pieza. Eso nos hace el trabajo más arduo. Cogemos una pieza, cogemos otra, y miramos si casan entre sí, y así indefinidamente hasta ir rehaciendo ese trocito de puzzle que nunca llegaremos a terminar en la vida que nos ha tocado experimentar.
Tengo la sensación de que no nos dieron todas las piezas de nuestro puzzle al nacer.
El mundo es una gran obra teatral en el que detrás del escenario, tras bastidores, hay un grupo de gente que pone y dispone, que nos presenta un escenario que les conviene, que hacen y deshacen a su antojo para que todo parezca real. Y todos contemplamos esa obra que nos podrá gustar o no, nos podrán gustar los personajes o no, pero es lo que hay, es el único teatro, no podemos ir a ningún otro.
No puede ser todo tan simple como el hecho de los Beres y los Paios. El universo es inmenso, la Tierra está a disposición de cualquier especie o raza extraterrestre desarrollada en el espacio con la suficiente tecnología, sabiduría o desarrollo como para viajar de mundo en mundo, de planeta en planeta de una manera óptima y duradera.
Ha debido de visitarnos multitud de “entes”. Unos se han quedado, otros simplemente han mirado y se han ido. ¿Pero quien manda en todo ese basto “océano” de estrellas?. Los Bere fueron lo suficientemente insensatos o “no desarrollados” como para sacar a una especie de su planeta, enseñarles, y luego devolverles a su planeta “instruidos” para que luego esa especie llegara a la Tierra, haciera y deshaciera a su antojo… Para poco después tener los Bere que venir a la Tierra a solucionar el desaguisado que provocaron los Paios. Pero ese desaguisado no se arregló, se enmarañó aún más.
Dicen que esas especies tan inteligentes, que vinieron en sus naves, en su tecnología superior, al llegar a la Tierra involucionaron y poco a poco fueron perdiendo su “sapiencia”. Podría entenderlo si fueran los últimos de su especie, que salieron de su planeta moribundo del que ya no queda nada para no poder volver sobre sus pasos, como si fuera la película de El Planeta de los Simios: esos astronautas que llegan a la Tierra en un futuro, pierden la nave, aún siendo del siglo XX, encontrandose inmersos en una sociedad subdesarrollada. Nada de sus conocimientos pueden aplicarlos, nada de su tecnología tiene cabida ni visos de subsistir. Pero ese Bere, esas “Maria” y el Iezus que vinieron a la Tierra, no eran los últimos de su especie, como tampoco creo que fueron los Paios que vinieron en un principio. Tiene que haber más en sus planetas de origen, y ¿por qué no han vuelto más de ellos a nuestro planeta, en más naves, con más tecnología “puntera”? Quizás han dejado que sigamos nuestro camino para ver hacia dónde vamos, quizás ya no quieren meter más la mano en nuestro planeta por miedo de estropear más las cosas. ¿Y qué sucede con los demás entes extraterrestres, no pintan nada? ¿Dejan que Beres y Paios hagan lo que quieran en la Tierra? ¿Quién manda sobre unos y otros?
Qué curioso. Beres y Paios son tan parecidos entre sí… (me refiero morfológicamente, al aspecto humanoide) Siendo de dos planetas tan distintos, tuvieron que evolucionar de manera diferente. Pero no, tienen un tronco común. Unos podrán ser altos y rubios, y los otros más bajos y morenos, pero no dejan de ser humanoides, al igual que los negroides de la Tierra, y aun así, son compatibles para procrear y mezclarse. Tiene que haber alguien por encima de los Bere, y por encima de los Paios, alguien que pusiera esa semilla para que surgieramos todos iguales pero distintos. Como un rosal con rosas rojas o amarillas o rosas o blancas….




















