Hoy ha sido un día de lluvias en Arganda del Rey.
El primer susto nos sobresaltó por la mañana en el trabajo. Cayó un trueno que más parecía una bomba que un trueno standard. Debió caer cerca, porque sino no me lo explico. Justo antes de sonar el estruendo vi aparecer un fogonazo delante mío, al lado de mi compañera de departamento.
El resto del día fue tranquilo y sosegado.
Sobre las 20:00 mi mujer y yo decidimos das una caminata alrededor de las manzanas de nuestro edificio, y al salir vimos un cielo negro, oscuro y amenazador. Esa amenaza se cumplió ya que a los 20 minutos comenzó a caer agua en forma de goterones. Vimos pasar a nuestro lado a varias mujeres corriendo a refugiarse donde podían, pero mi mujer y yo nos quedamos impasibles, esta vez queríamos disfrutar de la lluvia, sentir como nos mojaba, como cuando éramos niños.
Llegamos a casa empapados. Mientras, la lluvia arreciaba con más fuerza. Nos quitamos la ropa empapada, ambos sonriendo como dos niños traviesos. Y así pasó el día… Disfrutando del momento…


