Un viaje en Czech Airlines

Viajes

El vuelo con el que fui a Praga era el vuelo de Iberia IB7888 que estaba compartido con las línea aéreas Czech Airlines. Es decir, que realmente viajabas con Czech Airlines con el número de vuelo OK0703. Dicho avión despegaba a las 07:30.

Cuando llegamos a la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas a las 05:30 había cola para facturar las maletas. Conseguimos facturar las maletas a las 06:10 y nos dirigimos a pasar el control de los rayos X. Fue curioso que estando en la fila de facturación el personal de Czech Airlines nos pidieran la documentación y tras verificarlo, nos pusieran una pegatina de seguridad. A mi mujer que tiene NIE le pidieron además el pasaporte y le pusieron la pegatina en el pasaporte y no en el NIE.

En la facturación pregunté si no ponían las bandas identificativas para el equipaje de mano, pero me contestaron que ya no lo ponían.

Yo fui con mi maleta de mano (que no pesaron ni midieron) y con una mochila para la cámara reflex. No me dijeron nada en facturación ni al entrar en el avión por llevar dos bultos. Supongo que la mochila se considera un “bolso”, hecho que está permitido para las mujeres.

El avión con el que viajamos es un Airbus A320-200 con dos franjas de asientos separadas por un pasillo central. Cada franja tiene 3 asientos. Nos asignaron los asientos 25E y 25F que son los del lado derecho mirando hacia la cabina del piloto. El 25F da a la ventanilla.

Interior del avión A320-200 de Czech Airlines

Los asientos son más cómodos que los del Airbus A320 de Iberia con el que viajé a Viena. Son más acolchados y con reposacabezas con alas a los lados. Aunque para personas altas como yo (1,80 metros), esos reposacabezas terminan tocando detrás de la parte alta de tu espalda, cosa que no es nada cómoda. El espacio para las piernas es también mayor que el de Iberia. Una nota a destacar es que te dan un desayuno consistente en una bebida (vinos, zumos, agua o Cocacola) y un bollo checo relleno de una especie de compota de manzana. En el vuelo de Iberia no te dan nada, bueno, miento, te lo dan si pagabas.

Las azafatas no hablaban casi español así que o te defendías en inglés o estabas un poco perdido. Aún así eran amables, sonrientes y siempre dispuestas a ayudar e intentar hablar algo de español.

Bollo relleno de compota de manzana que nos dieron durante el vuelo

Un detalle que me gustó fue el hecho de tener monitores de televisión cada ciertas filas donde podías ver la posición del avión en todo momento en un mapa de Europa, además de temperaturas de la ciudad de destino, altitud, etc… Esto sólo lo he visto en Iberia en aviones más grandes que vuelan a América por ejemplo.

Al aterrizar en el aeropuerto de Praga en la hora prevista, tenías que bajar por unas escaleras del avión e introducirte en un mini autobús que te lleva a la terminal donde recoges las maletas facturadas. Las maletas tardaron un poco en salir, más o menos unos 30 minutos, tiempo que podías aprovechar para ir al baño o para conseguir mapas de Praga en las oficinas de información turística que había en la misma sala.

Puedo decir que me gustó mucho viajar con Czech Airlines, y estoy casi seguro que si viajo a Praga la próxima vez, lo haré con ellos en vez de con Iberia, ya que son más baratos, y te ofrecen comida gratuitamente.

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