Gesto inofensivo: meterme debajo de la mesa del ordenador a enchufar un nuevo aparato eléctrico.
Consecuencia inesperada: gran agujero en la pared.
En estas dos frases tan simples se puede resumir mi experiencia. Un buen día en una buena hora, fui a conectar un disco duro para buscar unos ficheros. Al acercarme al enchufe de la pared me percato que está la pared algo ennegrecida. Me imagino que será por apoyar mis pies en la pared, pero al tocar la pared y notarla húmeda con la pintura medio hueca, reconsidero mi primera impresión.
Muevo la mesa separándola de la pared y hallo el gran cataclismo hogareño: humedades en la pared. Toda la pintura está casi saltada, desprendida y diversas zonas oscuras indican la presencia de moho causado por la humedad… Esta pared es la que da a la pared del baño donde está situada la bañera.


