Ayer me llamó a mi teléfono móvil un número desconocido. Resultó ser una comercial de El Corte Inglés identificándose como tal. Esta vez era española y de edad madura. Su voz la delataba pero rezumaba jovialidad y buen humor, lo que fue de agradecer.
Lo que me ofreció fue un seguro de vida y accidentes a precio especial por ser usuario de la tarjeta financiera de El Corte Inglés. Creo que el coste era de unos 14 euros cada tres meses.
Mi contestación fue que no porque andaba muy justo de dinero y no tenía previsto realizar gastos adicionales (lo que no dejaba de ser cierto, aunque con esto de la “crisis” tienes unas buenas excusas cuando te ofrecen algo en lo que haya que pagar). Al final, después de algunas bromas y pases de taurimaquia finalizamos la conversación preguntandome ella si quería que me llamaran más adelante o si ya no quería que me molestarán más con este tema. Elegí la opción B.
No sé vosotros, pero yo con tanta tarjeta, tantos descuentos en tiendas asociadas a esas tarjetas, beneficios que no sabes ni que tienes, ¿para qué otra más?


