Raro western el que vi el otro día. Lo había grabado en alta definición y en una tarde tonta me lo vi junto a mi esposa.
Ella no duró mucho con la concentración puesta en la película. Yo aguanté como un machote.
Es tranquila, relajada, no es un western típico. No esperes muchos tiros, emoción e indios cortando cabelleras. Es como la vida misma. No hay mucho que hacer en el oeste americano, sin distracciones más que un mísero saloon. Así es la película: sobria, recia y nada pretenciosa. Con diálogos pensados y sentidos. Lo interesante no es lo que ves, sino lo que no ves.
Si no la veis no os arrepentiréis; pero si la veis, tampoco lo haréis.


